Provocación negligente de un incendio

De acuerdo con el § 170 StGB, existe provocación negligente de un incendio cuando, debido a una conducta negligente, se provoca un incendio sin que el autor haya querido provocar el incendio intencionadamente. Lo decisivo no es el daño material, sino el peligro público provocado por el fuego para personas, animales o propiedad ajena. El ilícito radica en la omisión culposa de las medidas de precaución necesarias en actividades peligrosas en relación con el fuego. La punibilidad se basa en el peligro de incendio objetivamente previsible y su realización efectiva. Por lo tanto, la provocación negligente de un incendio no es un mero percance, sino un delito de peligro relevante para el derecho penal.

Existe provocación negligente de un incendio cuando, por descuido o negligencia, se produce un incendio que pone en grave peligro a personas o bienes ajenos.

Provocación negligente de un incendio conforme al § 170 StGB. Cuándo la imprudencia se convierte en delito y qué consecuencias conlleva.
Rechtsanwalt Sebastian Riedlmair Sebastian Riedlmair
Harlander & Partner Rechtsanwälte
„La valoración jurídica no depende de la magnitud de los daños materiales, sino de si el fuego se ha propagado sin control y ha surgido un peligro público concreto.“

Elemento objetivo del delito

El tipo objetivo abarca exclusivamente el suceso delictivo perceptible externamente. Son determinantes las acciones concretas, omisiones, procesos, medios empleados y consecuencias producidas. Los procesos internos como el dolo, el conocimiento o los motivos son irrelevantes y no forman parte del tipo objetivo.

El tipo objetivo de la provocación negligente de un incendio se cumple cuando, a través de una conducta o una omisión culposa, se causa un incendio en el sentido del § 169 StGB. Se produce un incendio cuando un fuego se propaga sin control y ya no se puede controlar fácilmente. No basta con una mera ignición, sino que se requiere una evolución del fuego típica e independiente.

Dado que el § 170 StGB se remite al § 169 StGB, se aplican al tipo objetivo los mismos requisitos con respecto al efecto del incendio y a la situación de peligro. El incendio debe haberse causado en una cosa ajena sin el consentimiento del propietario o en la propia cosa o con el consentimiento del propietario, siempre que ello ponga en grave peligro la vida o la integridad física de una persona o bienes ajenos en gran medida.

El tipo objetivo ya se cumple cuando el incendio genera una situación de peligro real. No es necesario que se produzcan daños personales o patrimoniales reales. Lo decisivo es que el fuego, según su evolución, sea apto para poner en peligro de forma considerable a personas o bienes jurídicos ajenos.

Circunstancias agravantes

Según el § 170, apartado 2, StGB, existe una provocación negligente de incendio con resultado agravado si el hecho

como consecuencia.

Si el hecho ha provocado la muerte de un gran número de personas, se da la calificación más grave.

Estas consecuencias deben ser causales y atribuibles al incendio. Lo decisivo es la producción efectiva de las graves consecuencias, no solo la peligrosidad abstracta del incendio.

Pasos de verificación

Sujeto activo:

El sujeto activo puede ser cualquier persona penalmente responsable. No se requieren características personales especiales. Cualquiera que cause un incendio por su conducta o por una omisión culposa puede ser autor del delito.

Sujeto pasivo:

El objeto del delito es cualquier cosa en la que se origine el incendio. Puede ser una cosa ajena sin el consentimiento del propietario o la propia cosa o una cosa ajena con consentimiento, siempre que ello ponga en grave peligro la vida o la integridad física de las personas o bienes ajenos en gran medida. El bien jurídico protegido no es la cosa en sí misma, sino la seguridad de la colectividad.

Acción delictiva:

La acción delictiva consiste en causar un incendio mediante una acción u omisión culposa. Se requiere una conducta que conduzca directamente al origen y a la propagación incontrolada del fuego. No basta con una mera ignición, sino que es decisiva una evolución del fuego típica e independiente.

Resultado de la acción:

El resultado del delito radica en el origen del incendio y el consiguiente peligro concreto para las personas o bienes ajenos. No es necesario que se produzcan daños personales o patrimoniales reales. Si se produce la muerte de una persona, lesiones corporales graves de un gran número de personas o la puesta en peligro de muchas personas, existe una calificación conforme al § 170, apartado 2, StGB .

Causalidad:

Debe existir una relación causal entre la conducta u omisión y el incendio. El incendio debe haberse originado precisamente a causa de esta conducta y haberse descontrolado. Sin esta conducta no se habría producido ningún incendio.

Imputación objetiva:

El resultado es objetivamente imputable si se materializa precisamente el peligro típico de incendio que el § 169 y el § 170 StGB pretenden evitar. Se refiere a la propagación incontrolable del fuego con la amenaza concreta para las personas y los bienes jurídicos ajenos.

Rechtsanwalt Sebastian Riedlmair Sebastian Riedlmair
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„Sin una causalidad comprensible entre la conducta negligente y el origen del incendio, la acusación no es jurídicamente sostenible.“
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Delimitación de otros delitos

La provocación negligente de un incendio abarca los casos en los que, a través de una conducta negligente o una omisión culposa, se desencadena una evolución incontrolable del incendio que supone un peligro considerable para las personas o bienes jurídicos ajenos. El peso del ilícito no reside en los daños materiales, sino en el peligro público que emana del incendio. Lo decisivo es la incontrolabilidad del fuego típica de los incendios. La diferencia con el incendio provocado reside exclusivamente en la ausencia de dolo.

Concurrencias:

Concurrencia real:

Existe una concurrencia real cuando a la provocación negligente de un incendio se suman otros delitos independientes, como lesiones corporales culposas, lesiones corporales graves, homicidio culposo, daños materiales o allanamiento de morada. Los delitos son independientes, ya que se lesionan diferentes bienes jurídicos.

Concurrencia irreal:

Existe una concurrencia aparente cuando otro tipo penal abarca todo el contenido ilícito del hecho. Esto solo es concebible de forma excepcional en el caso del incendio culposo, ya que el § 170 StGB, como delito de peligro público, presenta un contenido ilícito independiente.

Pluralidad de hechos:

Existe una pluralidad de hechos cuando se cometen varias provocaciones negligentes de incendios independientemente unas de otras, por ejemplo, en diferentes lugares o en diferentes momentos. Cada incendio constituye un delito penal propio.

Rechtsanwalt Sebastian Riedlmair Sebastian Riedlmair
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„En el procedimiento, la cuestión de la causa del incendio es fundamental. Sin una causalidad comprensible entre la acción y el incendio, la acusación sigue siendo jurídicamente impugnable. “

Carga y valoración de la prueba

Fiscalía:

La fiscalía debe demostrar que la persona acusada ha causado un incendio por una conducta negligente o una omisión culposa. Lo decisivo no son los meros daños materiales, sino la prueba de que se ha producido una evolución incontrolable del incendio con peligro público. Es determinante que el fuego ya no fuera controlable y que existiera un peligro concreto para las personas o bienes jurídicos ajenos.

Además, debe demostrarse si se han producido consecuencias agravantes del hecho, como lesiones graves, fallecimientos o la puesta en peligro de muchas personas.

En particular, debe demostrarse que

La fiscalía debe exponer si el desarrollo del incendio, la propagación y la situación de peligro son objetivamente determinables y si se ha materializado precisamente el peligro típico de incendio.

Tribunal:

El tribunal examina todas las pruebas en su conjunto y valora si existe un incendio en sentido jurídico. El centro de atención es la cuestión de si el fuego era incontrolable, si existía un peligro público y si este es objetivamente imputable a la persona acusada.

Además, el tribunal examina si se han producido realmente consecuencias agravantes del hecho y si pueden imputarse al acusado.

Para ello, el tribunal tiene en cuenta, en particular,

El tribunal distingue claramente entre el mero juego con fuego, los daños materiales sin peligro público y los incendios controlables sin carácter de incendio.

Persona acusada:

La persona acusada no tiene ninguna carga de la prueba. Sin embargo, puede señalar dudas fundadas, en particular con respecto a

También puede exponer que el suceso se desarrolló de forma diferente, que el fuego no se descontroló o que no se cumplen los requisitos de la provocación negligente de un incendio.

Valoración típica

En la práctica, en el caso de la provocación negligente de un incendio, son de especial importancia los siguientes medios de prueba:

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„Los dictámenes periciales sobre incendios, los protocolos de intervención y las declaraciones de los testigos solo son convincentes si muestran una evolución coherente. Las contradicciones en la propagación, la capacidad de extinción o la secuencia temporal generan dudas justificadas. “
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Ejemplos prácticos

Estos ejemplos demuestran que la provocación negligente de un incendio se produce siempre que, por descuido o incumplimiento de un deber, un incendio se descontrola y se produce un peligro público. Lo decisivo no es la intención, sino el desencadenamiento real de una evolución incontrolable del incendio.

Elemento subjetivo del delito

El tipo subjetivo de la provocación negligente de un incendio se caracteriza por la negligencia. El autor no quiere el incendio, sino que lo causa como consecuencia de una conducta negligente o una omisión culposa. Es determinante que no preste la debida diligencia, a la que estaba obligado según las circunstancias y que habría podido realizar según sus capacidades personales.

Existe negligencia cuando el autor no tiene en cuenta el origen de un incendio, aunque debería haberlo reconocido con la debida atención, o confía en que no llegue a producirse, aunque el peligro de incendio sea objetivamente evidente. Es decisivo que la evolución incontrolable del incendio hubiera sido previsible y evitable para una persona sensata.

El tipo subjetivo no exige dolo en relación con la causación del incendio ni aprobación del peligro público. El autor no tiene que querer ni aceptar que el fuego se propague sin control o que ponga en peligro a personas y bienes jurídicos ajenos. Precisamente la ausencia de dolo diferencia el § 170 StGB del incendio provocado.

La acusación de negligencia se refiere a que el autor desconoce o subestima la peligrosidad típica de su conducta en relación con el fuego, por ejemplo, por un manejo descuidado del fuego, de fuentes de calor o de materiales fácilmente inflamables, o por la omisión de medidas de seguridad evidentes.

En cuanto a las graves consecuencias del hecho según el § 170, apartado 2, StGB, como la muerte de una persona, las lesiones corporales graves de un gran número de personas o la puesta en peligro de muchas personas, tampoco se requiere dolo. Basta con que estas consecuencias se hayan causado por negligencia y sean imputables al autor.

Falta negligencia si el incendio se produce por fuerza mayor, por una evolución causal totalmente atípica o por una conducta imprevisible de un tercero que el autor no podía controlar. Asimismo, falta negligencia si el autor ha cumplido todas las medidas de diligencia debidas y, sin embargo, se ha producido el incendio.

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Culpabilidad y errores

Error de prohibición:

Un error de prohibición solo se excusa si era inevitable. Quien manipule fuego, fuentes de calor u objetos peligrosos por incendio está obligado a informarse sobre los límites legales y de seguridad de su actuación. Precisamente en el caso de fuentes de peligro típicas como velas, aparatos eléctricos, llamas abiertas o restos de ceniza caliente, es de conocimiento general que existe un riesgo de incendio considerable.
Un mero desconocimiento de la punibilidad o un error imprudente sobre la admisibilidad del comportamiento no excluye la culpabilidad. Un error de prohibición evitable no afecta a la punibilidad.

Principio de culpabilidad:

Solo es punible quien actúa de forma culposa y negligente. El autor debe haber desatendido el cuidado debido al que estaba obligado según las circunstancias y del que habría sido capaz según sus capacidades personales. Es determinante que el origen de un incendio fuera objetivamente previsible y evitable.
Quien confía seria y justificadamente en que no existe peligro de incendio y se han tomado todas las medidas de seguridad, no actúa de forma culposa y negligente. Sin embargo, las meras previsiones erróneas o la falta de atención a pesar de un peligro reconocible sí fundamentan la culpabilidad.

Incapacidad de imputación:

No incurre en culpa quien, en el momento del hecho, debido a un grave trastorno mental, una afectación psíquica patológica o una incapacidad de control considerable, no era capaz de reconocer la peligrosidad de su comportamiento o de actuar conforme a este conocimiento. En tales casos, se excluye la capacidad de culpabilidad.
En caso de dudas correspondientes, se solicitará un dictamen psiquiátrico. Si solo existe una capacidad de culpabilidad disminuida, esto puede tener un efecto atenuante.

Estado de necesidad exculpante:

Puede existir un estado de necesidad exculpante si el autor actúa en una situación de coacción aguda e inaceptable para evitar un peligro actual para la vida o la integridad física, por ejemplo, para forzar una vía de escape a través del humo o el calor.
El comportamiento sigue siendo ilegal, pero puede tener un efecto reductor de la culpabilidad o exculpante si no se disponía de ningún otro medio razonable para evitar el peligro. El requisito es que la situación de peligro fuera real e inmediata.

Legítima defensa putativa:

Quien cree erróneamente que debe superar una situación similar a un estado de necesidad con su comportamiento, actúa sin dolo. El error puede disminuir o excluir la culpa si era comprensible y no imprudente.
Sin embargo, si persiste una infracción del deber de diligencia, se considera una responsabilidad por negligencia. En este caso, no existe justificación.

Suspensión de la pena y desvío

Desvío:

La provocación negligente de un incendio se castiga en el tipo básico con pena de prisión de hasta un año o pena de multa. Con ello, el límite máximo legal de cinco años según el Código de Procedimiento Penal queda claramente rebasado. Por lo tanto, una resolución por medio de la remisión es en principio admisible.

Una derivación se considera en particular si

En la práctica, se consideran principalmente las siguientes formas de remisión:

Precisamente en el caso de incendios negligentes en viviendas, incendios en cocinas, manejo incorrecto de aparatos eléctricos o eliminación inadecuada de cenizas, se comprueba regularmente si una resolución por medio de la remisión es suficiente para disuadir al acusado de cometer otros delitos.

Exclusión del desvío:

Una remisión está legalmente excluida si el hecho ha tenido como consecuencia la muerte de una persona o la culpa debe calificarse de grave. Lo mismo se aplica en caso de infracciones del deber de diligencia especialmente graves o si un gran número de personas ha sido puesto en peligro concreto y esto revela un alto grado de irresponsabilidad.

Asimismo, la remisión está prácticamente excluida si

En estos casos, la injusticia ya no se considera leve. Regularmente se produce una acusación formal y una condena judicial.

Si el incendio negligente ha provocado la muerte de un gran número de personas, la remisión es legalmente inadmisible.

Rechtsanwalt Sebastian Riedlmair Sebastian Riedlmair
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„La remisión presupone que la culpa y las consecuencias del hecho son leves. Tan pronto como las personas han sido puestas en peligro o heridas concretamente, una resolución por medio de la remisión está regularmente excluida. “
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Determinación de la pena y consecuencias

El tribunal determina la pena según la magnitud del peligro público, pero sobre todo según el tipo, la intensidad y la incontrolabilidad del incendio, así como según las consecuencias concretas del hecho. Es determinante la intensidad con la que la vida o la integridad física de las personas han sido puestas en peligro o heridas y la magnitud del peligro para la propiedad ajena. El mero daño material queda claramente relegado frente al componente de peligro, pero sigue siendo relevante para la valoración global.

Es especialmente importante la gravedad de la infracción del deber de diligencia, si el peligro de incendio era evidentemente reconocible, si las medidas de seguridad evidentes fueron omitidas y qué potencial de propagación y escalada existía. En caso de consecuencias graves del hecho, como lesiones graves, fallecimientos o la puesta en situación de necesidad de muchas personas, estas consecuencias son un factor central para la determinación de la pena.

Existen circunstancias agravantes, en particular, cuando

Las circunstancias atenuantes son, por ejemplo

Marco penal

En la provocación negligente de un incendio, el marco penal se rige por la gravedad del peligro público y por las consecuencias producidas. No es determinante el mero daño material, sino la magnitud del peligro para las personas y los bienes jurídicos ajenos.

Si un incendio se causa de forma negligente sin que se produzcan consecuencias graves del hecho, la ley prevé una pena de prisión de hasta un año o una pena de multa de hasta 720 cuotas diarias. Ya esta forma básica es punible, porque incluso un comportamiento negligente puede desencadenar un desarrollo incontrolable del incendio con un peligro público considerable.

Si el incendio negligente tiene como consecuencia la muerte de una persona, lesiones corporales graves a un gran número de personas o la puesta en situación de necesidad de muchas personas, el marco penal aumenta a una pena de prisión de hasta tres años. En estos casos, el legislador valora el daño concreto a vidas humanas y la situación de peligro masivo como especialmente graves.

Si, como consecuencia del incendio negligente, se produce la muerte de un gran número de personas, el marco penal se sitúa en una pena de prisión de seis meses a cinco años. En estas constelaciones, el carácter de negligencia pasa a un segundo plano y el resultado mortal del peligro público ocupa un lugar central.

Multa – sistema de cuotas diarias

El Derecho Penal austriaco calcula las multas según el sistema de cuotas diarias. El número de cuotas diarias depende de la culpabilidad, el importe por día de la capacidad económica. De este modo, la pena se adapta a las circunstancias personales y, sin embargo, sigue siendo perceptible.

Indicación:

En la provocación negligente de un incendio, en el tipo básico también se prevé regularmente una pena de multa. En caso de consecuencias graves del hecho como lesiones, fallecimientos o peligro público masivo, la pena de multa pasa a un segundo plano y se impone predominantemente una pena de prisión.

Pena de prisión y suspensión (parcial) condicional

§ 37 StGB: Si la amenaza penal legal alcanza hasta cinco años, el tribunal puede imponer una pena de multa en lugar de una pena de prisión breve de como máximo un año.

Esta posibilidad existe en principio en la provocación negligente de un incendio, ya que el marco penal en el tipo básico asciende hasta un año de pena de prisión o pena de multa. Por lo tanto, el § 37 StGB es aplicable.

Artículo 43 del Código Penal: Una pena de prisión puede ser suspendida condicionalmente si no supera los dos años y existe un pronóstico social positivo. Esto es regularmente relevante en el caso del § 170 StGB, ya que el marco penal en el tipo básico está claramente por debajo.

§ 43a StGB: La remisión parcial condicionada permite una combinación de parte de la pena incondicional y parte de la pena remitida condicionalmente. Es posible en el caso de penas superiores a seis meses y hasta dos años. También esta forma de remisión de la pena se considera en el § 170 StGB, en particular en caso de un mayor grado de culpabilidad sin consecuencias graves del hecho.

Artículos 50 a 52 del Código Penal: El tribunal puede dictar instrucciones y ordenar la asistencia de un asistente social de prueba, por ejemplo,

En la provocación negligente de un incendio, estas medidas se consideran típicamente acompañantes en el marco de una remisión de la pena condicionada o parcialmente condicionada. No pueden sustituir la pena de prisión, pero pueden asegurarla de forma complementaria, en particular en el caso de delincuentes primarios y una subsanación del daño comprensiva.

Competencia de los tribunales

Competencia material

En la provocación negligente de un incendio, la competencia objetiva se rige principalmente por la cuantía de la pena de prisión amenazada. En el tipo básico, el hecho se castiga con una pena de prisión de hasta un año o una pena de multa. Por lo tanto, el procedimiento principal entra fundamentalmente dentro de la competencia del Tribunal de Distrito.

Si se produce una calificación y el marco penal aumenta a una pena de prisión de hasta tres años o a una pena de prisión de seis meses a cinco años, el procedimiento principal ya no debe llevarse a cabo en el Tribunal de Distrito. En estos casos, es competente el juez único del Tribunal Regional.

Tribunal de Distrito

Esta competencia existe si la provocación negligente de un incendio debe juzgarse en el tipo básico y no existen consecuencias del hecho que lo califiquen. El Tribunal de Distrito decide por medio de un juez único.

Tribunal Regional como juez único

Esta competencia existe si el incendio negligente

En estos casos, ya no está en primer plano solo el peligro público, sino la consecuencia especialmente grave. Entonces es competente el juez único del Tribunal Regional.

Tribunal Regional como Tribunal de Escabinos y Tribunal Regional como Tribunal de Jurados

Una competencia como Tribunal de Escabinos o Tribunal de Jurados en la provocación negligente de un incendio no se deriva ya del delito por sí solo, porque la amenaza penal en el marco cualificado no supera los cinco años. Sin embargo, una competencia de un órgano jurisdiccional superior puede derivarse del contexto si al mismo tiempo se acusan otros delitos que requieren una composición judicial superior.

Rechtsanwalt Peter Harlander Peter Harlander
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„La competencia judicial se deriva exclusivamente del ordenamiento jurídico de la competencia. Son determinantes la amenaza penal, el lugar de comisión del delito y la competencia procesal, no la valoración subjetiva de los participantes ni la complejidad real de los hechos. “

Competencia territorial

El tribunal del lugar de los hechos es el competente a nivel local. Es determinante dónde se produjo la causación negligente del incendio o dónde el incendio desplegó su efecto. Es decisivo el lugar de la acción delictiva o el lugar del resultado del incendio.

Si el lugar del delito no puede determinarse inequívocamente, la competencia se rige por

Si tampoco existe una conexión inequívoca, es competente aquel tribunal en cuyo distrito se presenta la acusación. Es determinante dónde se garantiza mejor una tramitación del procedimiento adecuada, ordenada y eficiente.

Recurso

Contra las sentencias del Tribunal de Distrito es admisible el recurso ante el Tribunal Regional.

Contra las sentencias del Tribunal Regional como juez único es admisible el recurso ante el Tribunal Regional Superior.

Un recurso de nulidad ante el Tribunal Supremo solo se considera si el Tribunal Regional ha decidido como Tribunal de Escabinos o Tribunal de Jurados.

Demandas civiles en el proceso penal

En la provocación negligente de un incendio, la persona perjudicada puede hacer valer sus pretensiones de derecho civil directamente en el procedimiento penal como parte perjudicada. Estas se refieren en particular a daños materiales, costes de reparación, depreciación, así como a daños consecuenciales que se hayan producido por el incendio.

Además, se pueden exigir indemnizaciones por daños personales, como gastos de tratamiento, lucro cesante, indemnización por daños morales y otras consecuencias inmediatas del hecho, si personas han resultado heridas o se han encontrado en situaciones de necesidad a causa del incendio.

La conexión de la parte perjudicada suspende la prescripción de las pretensiones hechas valer mientras esté pendiente el procedimiento penal. Tras la conclusión con fuerza de cosa juzgada, la prescripción solo continúa en la medida en que las pretensiones no hayan sido concedidas.

Una subsanación voluntaria del daño puede tener un efecto atenuante, siempre que se produzca de forma oportuna y seria. En la provocación negligente de un incendio, este efecto atenuante es a menudo en la práctica claramente más fuerte que en la provocación dolosa de un incendio, porque el autor no ha querido el daño.

Cuanto menor sea la infracción del deber de diligencia y cuanto más rápida sea la reparación, mayor será su efecto atenuante. Sin embargo, si existen negligencia grave, peligro público considerable o daños personales, también en el § 170 StGB la importancia de la reparación pasa notablemente a un segundo plano.

Rechtsanwalt Sebastian Riedlmair Sebastian Riedlmair
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„Las pretensiones de la parte perjudicada deben estar claramente cuantificadas y documentadas. Sin una documentación limpia de los daños, la pretensión de indemnización en el proceso penal suele quedar incompleta y se traslada al proceso civil. “
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El proceso penal en resumen

Inicio de la investigación

Un proceso penal presupone una sospecha concreta a partir de la cual una persona se considera acusada y puede hacer valer todos los derechos del acusado. Dado que se trata de un delito perseguible de oficio, la policía y la fiscalía inician el proceso de oficio en cuanto existe una sospecha correspondiente. No es necesaria una declaración especial del perjudicado para ello.

Policía y Fiscalía

La fiscalía dirige el procedimiento de investigación y determina el desarrollo posterior. La policía criminal realiza las investigaciones necesarias, asegura las pruebas, recoge las declaraciones de los testigos y documenta el daño. Al final, la fiscalía decide sobre el sobreseimiento, el desvío o la acusación, dependiendo del grado de culpabilidad, la cuantía del daño y la situación probatoria.

Interrogatorio del acusado

Antes de cada interrogatorio, la persona acusada recibe una información completa sobre sus derechos, en particular el derecho a guardar silencio y el derecho a la asistencia de un abogado defensor. Si el acusado solicita un abogado defensor, el interrogatorio debe aplazarse. El interrogatorio formal del acusado sirve para la confrontación con la acusación, así como para la concesión de la posibilidad de tomar posición.

Acceso al expediente

Se puede acceder a la inspección de los expedientes en la policía, la fiscalía o el tribunal. También incluye los objetos de prueba, en la medida en que el fin de la investigación no se vea puesto en peligro por ello. La conexión de la parte perjudicada privada se rige por las normas generales del Código de Procedimiento Penal y permite al perjudicado hacer valer las pretensiones de indemnización directamente en el procedimiento penal.

Juicio oral

La vista oral sirve para la práctica de pruebas oral, la valoración jurídica y la decisión sobre eventuales pretensiones de derecho civil. El tribunal examina en particular el desarrollo del hecho, la cuantía del daño y la credibilidad de las declaraciones. El procedimiento concluye con una sentencia condenatoria, una absolución o una resolución por medio de la remisión.

Derechos del acusado

Rechtsanwalt Sebastian Riedlmair Sebastian Riedlmair
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„Los pasos correctos en las primeras 48 horas a menudo deciden si un procedimiento se agrava o permanece controlable.“
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Práctica y consejos de comportamiento

  1. Guardar silencio.
    Es suficiente con una breve declaración: “Hago uso de mi derecho a guardar silencio y hablaré primero con mi defensa”. Este derecho se aplica desde el primer interrogatorio por parte de la policía o la fiscalía.
  2. Contactar inmediatamente con la defensa.
    No se debe hacer ninguna declaración sin haber consultado el expediente de investigación. Solo después de acceder al expediente, la defensa puede evaluar qué estrategia y qué aseguramiento de pruebas son sensatos.
  3. Asegure las pruebas de inmediato.
    Todos los documentos, mensajes, fotos, videos y otras grabaciones disponibles deben asegurarse lo antes posible y conservarse en copia. Los datos digitales deben asegurarse regularmente y protegerse contra modificaciones posteriores. Anote a las personas importantes como posibles testigos y registre el curso de los acontecimientos en un protocolo de memoria lo antes posible.
  4. No ponerse en contacto con la otra parte.
    Sus propios mensajes, llamadas o publicaciones pueden utilizarse como prueba en su contra. Toda la comunicación debe realizarse exclusivamente a través de la defensa.
  5. Asegurar a tiempo las grabaciones de vídeo y datos.
    Los vídeos de vigilancia en el transporte público, locales o administraciones de fincas suelen borrarse automáticamente al cabo de pocos días. Por lo tanto, las solicitudes de seguridad de datos deben presentarse inmediatamente a los operadores, la policía o la fiscalía.
  6. Documentar los registros e incautaciones.
    En caso de registros domiciliarios o incautaciones, debe solicitar una copia de la orden o del acta. Anote la fecha, la hora, las personas implicadas y todos los objetos que se hayan llevado.
  7. En caso de detención: no declarar sobre el asunto.
    Insista en que se notifique inmediatamente a su defensa. La prisión preventiva solo puede imponerse en caso de sospecha fundada y motivo de detención adicional. Las medidas más leves (por ejemplo, promesa, obligación de comparecer, prohibición de contacto) tienen prioridad.
  8. Prepare la reparación de forma específica.
    Los pagos, las prestaciones simbólicas, las disculpas u otras ofertas de compensación deben tramitarse y documentarse exclusivamente a través de la defensa. Una reparación estructurada puede tener un efecto positivo en el desvío y la determinación de la pena.
Rechtsanwalt Peter Harlander Peter Harlander
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„Quien actúa con reflexión, asegura pruebas y busca apoyo legal a tiempo, mantiene el control sobre el procedimiento.“

Sus ventajas con el apoyo de un abogado

La provocación negligente de un incendio es un delito grave de peligro público. En el centro se encuentran la causación de un incendio, el peligro para las personas y los daños materiales considerables. La valoración jurídica depende en gran medida de la causa del incendio, la dinámica de propagación, la situación de peligro, el criterio de diligencia y la situación probatoria. Ya pequeñas diferencias en el desarrollo deciden si realmente existe una provocación negligente de un incendio o si se trata de una mera concatenación desafortunada sin relevancia penal.

Un acompañamiento jurídico temprano asegura que la causa del incendio, la causalidad, la infracción del deber de diligencia y la imputación se examinen con precisión, los dictámenes periciales se cuestionen críticamente y las circunstancias eximentes se elaboren de forma aprovechable.

Nuestro bufete

Como representación especializada en derecho penal, nos aseguramos de que la acusación de provocación negligente de un incendio se clasifique objetivamente, se delimite jurídicamente de forma limpia y se defienda con la consecuencia debida.

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„El apoyo legal significa separar claramente el acontecimiento real de las valoraciones y desarrollar a partir de ello una estrategia de defensa sólida.“
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FAQ – Preguntas frecuentes

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