Declaración de patrimonio

Tras un fallecimiento, los herederos a menudo se enfrentan a la cuestión de cómo registrar adecuadamente el patrimonio. La declaración de patrimonio, así como el inventario, aportan claridad sobre los activos y deudas del fallecido, garantizando así una tramitación del patrimonio justa y legalmente segura.

En caso de herencia, muchos familiares se enfrentan a la tarea de documentar con exactitud los bienes y deudas del fallecido. La declaración de patrimonio es un instrumento central para garantizar la transparencia y la seguridad jurídica en el procedimiento sucesorio. Está regulada por ley en el artículo 170 de la AußStrG.

En el derecho sucesorio, la declaración de patrimonio enumera todos los activos y deudas de una persona fallecida para la tramitación del patrimonio.

Definición de la declaración de patrimonio

La declaración de patrimonio es una relación escrita de todos los activos y deudas de una persona fallecida en el marco del procedimiento sucesorio. A diferencia del inventario, la declaración de patrimonio es elaborada y firmada por los propios herederos. No es un documento público, pero debe registrar todos los objetos, derechos y obligaciones del patrimonio de forma completa y veraz.

Rechtsanwalt Sebastian Riedlmair Sebastian Riedlmair
Harlander & Partner Rechtsanwälte
„Eine korrekt erstellte Vermögenserklärung schafft Rechtssicherheit und beugt jahrelangen Streitigkeiten vor“
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Plazo de presentación

Siempre debe presentarse una declaración de patrimonio siempre que el tribunal no ordene un inventario. Este es el caso normal, por ejemplo, cuando no existe una declaración de aceptación de la herencia a beneficio de inventario, no participan en el procedimiento legitimarios menores de edad o especialmente necesitados de protección, o no existen otros intereses de garantía. No obstante, la obligación de presentar la declaración de patrimonio también puede derivarse de una indicación judicial correspondiente.

Contenido y requisitos de la declaración de patrimonio

Todos los activos y deudas del patrimonio deben enumerarse y valorarse de forma individual y completa.

Entre los activos se encuentran, por ejemplo, saldos bancarios, libretas de ahorro, bienes inmuebles, valores, participaciones empresariales, joyas o vehículos.

Como pasivos deben indicarse todas las deudas, préstamos pendientes, obligaciones derivadas de contratos y deudas fiscales.

La valoración se realiza, en principio, en la fecha del fallecimiento del causante. Los bienes muebles se valoran a su valor de mercado, los inmuebles generalmente con el triple del valor catastral.
Los herederos están obligados a realizar las declaraciones según su leal saber y entender y a confirmar su exactitud con su propia firma. A diferencia del inventario, que es elaborado por el comisario judicial y se considera un documento público, la declaración de patrimonio es una declaración de derecho privado de los herederos.

Delimitación del inventario

El inventario y la declaración de patrimonio persiguen el mismo fin, pero se diferencian en la forma de elaboración y su fuerza probatoria. El comisario judicial elabora el inventario en cuanto existen intereses especiales de protección. Este es el caso, por ejemplo, de una declaración de aceptación de la herencia a beneficio de inventario, de herederos menores de edad, por orden del tribunal o a petición de un interesado. El inventario, como documento público, tiene un valor probatorio especialmente elevado en el procedimiento. La declaración de patrimonio, en cambio, debe ser redactada por los propios herederos y no tiene la fuerza probatoria de un documento público en el procedimiento judicial.

Riesgos e importancia de la declaración de patrimonio

La declaración de patrimonio constituye la base para la tramitación del patrimonio y el cálculo de las legítimas. Las indicaciones erróneas o incompletas pueden causar importantes desventajas jurídicas y económicas, como una distribución incorrecta del patrimonio o reclamaciones de responsabilidad contra los herederos.
Las indicaciones falsas intencionadas se consideran fraude según el artículo 146 del Código Penal (StGB) y son punibles. Incluso los errores involuntarios pueden acarrear riesgos de responsabilidad y desventajas en la tramitación del patrimonio. También debe tenerse en cuenta que, en determinadas circunstancias, las indicaciones falsas pueden dar lugar a la indignidad para suceder.

Dictámenes periciales para bienes inmuebles y patrimonios especiales

Precisamente en el caso de bienes inmuebles u objetos patrimoniales complejos, se recomienda solicitar un dictamen pericial independiente. De este modo, el valor puede determinarse de forma objetiva y conforme al mercado, evitar malentendidos y prevenir conflictos entre los herederos.

Ventajas del apoyo de un abogado

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