Tasas judiciales

Las tasas judiciales son aquellos costes que se producen en el transcurso de un procedimiento judicial y que deben abonarse al Estado. Sirven para compensar los gastos administrativos que el tribunal tiene al tramitar un procedimiento. El importe de las tasas depende del tipo de procedimiento respectivo, así como del valor litigioso o de tasación. Especialmente en el procedimiento sucesorio, el cálculo de las tasas judiciales desempeña un papel fundamental, ya que depende tanto del importe del patrimonio como de las declaraciones elegidas por los herederos.

Las tasas judiciales son costes fijados por el Estado que deben pagarse al tramitar los procedimientos judiciales.

Tasas judiciales en el procedimiento sucesorio explicadas: tarifa plana, base imponible, diferencias en la propiedad agrícola.

Tarifa plana

Para la celebración de una vista sucesoria se cobra una tasa del 0,5 % del patrimonio neto de la herencia. El importe mínimo es de 71 euros.

Se considera patrimonio neto de la herencia el excedente de los activos menos los pasivos, es decir, de los activos menos las deudas existentes.

Por el contrario, en este cálculo no se tienen en cuenta los legados, las reclamaciones de legítima ni los costes y honorarios de la tramitación.

Si no se produce una vista sucesoria, por ejemplo, porque apenas hay patrimonio o la herencia se cede en lugar de pago, esta tasa se suprime por completo.

Base imponible de las tasas

Las tasas judiciales siempre están vinculadas al valor de la herencia. Se distingue entre la propiedad no agrícola y la propiedad agrícola.

Encontrará más información sobre los tramos en la página: Honorarios del comisario judicial

Honorarios de peritos

Si es necesaria una tasación judicial, por ejemplo, por un perito jurado, se producen costes adicionales. Esto es necesario, por ejemplo, en los siguientes casos:

El importe varía mucho:

Sus ventajas con el apoyo de un abogado

La correcta estimación de las tasas judiciales que se devengan suele ser compleja. Sin asesoramiento jurídico, existe el riesgo de incurrir en costes innecesarios o de incumplir plazos. Además, una valoración incorrecta de los activos o las deudas puede dar lugar a tasas más elevadas.

Con el apoyo de un abogado, obtendrá un cálculo preciso, sabrá qué tipos de tasas son relevantes en el caso concreto y será acompañado con seguridad a lo largo de todo el procedimiento. De este modo, mantendrá el pleno control de los costes y evitará sorpresas desagradables.

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